No pido la tortura ni la cárcel para Pinochet, pido por su libertad y el respeto por su integridad física.
No pido el exilio en un país lejano y extraño, quisiera que le dejen circular libremente donde le plazca, aun por las anchas alamedas de Santiago.
No pido un pelotón de fusilamiento, ni una tumba NN para su cuerpo enfermo,
ojalá le dejen vivir en su casa, su última vejez.
No pido la muerte de Pinochet. Pido por su vida.
No pido que se queme su fotografía, ni un muñeco de trapo que se le parezca,
deseo que se le respete como un ser humano.
No pido condenas ni cadenas perpetuas, demando la mejor Justicia de los hombres,
la que tiene venda en los ojos y mano en el corazón.
No pido odiar a Pinochet, pido el perdón nacido del amor unido a la razón.
No pido al Maestro Jesús que se haga cargo de sus bajezas, exhorto que los millones del mundo puedan conocer su esencia.
No pido que niños y ancianos le arrojen piedras al pasar, reclamo tolerancia que no es lo mismo que pasividad, complicidad o claudicación.
No pido el olvido para Pinochet, pido memoria plena, llena de luz, de gritos y de historia.
No pido una mera absolución de sus pecados, pido Justicia a la Suprema Ley del Universo.
No pido insultos ni gritos, reclamo el silencio de la consciencia activa.
No pido que se diga que es la encarnación del mal absoluto, cada cual puede llevar algo de pinochet adentro suyo y es bueno saberlo.
No pido borrar el huracán Minch de Centroamérica, trabajo por reconstruir lo que los hombres han destruido en su locura.
No pido por los muertos de Pinochet, exijo solidaridad para los vivos del mundo, pues aún están a tiempo de beber y comer y reclamar justicia.
No pido a mis hermanos que acallen sus reclamos, anhelo cultivar la verdad por sobre todas las cosas.
No pido que seamos flojos al pedir, actúo con fortaleza de mente y de espíritu, para que nuestra fuerza no sea jamás violencia.
No pido enfrentar el mal con otro igual, sino con la bondad y la belleza.
No pido que le llamen monstruo, pido por el miserable Pinochet, tan humano como otros anónimos que nos rodean cada día, oscuros aprendices de las sombras.
No pido ingenuidad donde hay dolor, me sumo a la lucha por ser cada día mejor.
No pido disculpas por perdonar, elijo este camino porque trae la paz al corazón de los hombres.
Luis Guirin
América Latina, 30 de noviembre de 1998
martes, 25 de marzo de 2008
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1 comentario:
Este poema sobre la reacción de los chilenos a Pinochet es realmente maravilloso.
Como es dificil no reaccionar cuando se esta delante de un dictador, de alguien desprezible.
Gracias, Luis, por tu brillante poema.
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