martes, 2 de diciembre de 2008

Imaginacion

Estas tan lejos que puedo ver tu resplandor en la sombra de mis sueños.
Y se parece tanto al golpe del sol sobre el mar, que es igual al de la arena con el viento, no se pude saber si es la arena la que le da el ritmo al viento, o el viento le da su sabor de caribe. Mas es tan bella cual rosa de desierto o cual atardecer rojo como las fresas, rojo como el resplandor de tus ojos; que es lo que no me dejas ver, porque crees que si te veo te toco el alma y si toco el alma; puede que correspondas y si correspondes, tu miedo de verme, aumentaría mi necesidad de sentirte y de entenderte; entender porque callas y porque niegas, de entenderte para irme y dejarte, para abrazarte y besarte, pues es tan ambivalente como la apatía y el amor o como un genio sin quien frote su lámpara, o sencillamente al entender que no soy tu meta, me vaya sin decirte nada y sea cuando tu silencio diga lo que las palabras no pudieron y regrese, regrese como la imagen de un espejo o como el sol para cada día de primavera, para acompañarte a sentir, para tener el valor de ver quien eres y acompañarte a lo que quieres, mientras eres lo que sueñas o de pronto no vuelva y prefiera creer que todo fue un sueño del que al despertar los dos nos hallamos de arrepentido de no arriesgar lo cierto por lo incierto. Pero es probable que no sea más que una invención de lo que quiero, del amor del bueno y tú quieras sencillamente, nada, solo quieres seguir sonriendo para no llorar y no besar para no soñar. Y bueno probablemente no sea más que mi imaginación.

Diego Rojas
Colombia

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